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La reflexología podal es una técnica manual que trabaja puntos específicos del pie (zonas reflejas) conectados con distintas partes del cuerpo. A través de presiones y manipulaciones suaves y precisas, buscamos estimular la relajación, mejorar la sensación de bienestar general y ayudarte a desconectar.
 

No es un masaje cualquiera: es un trabajo más técnico y personalizado, donde adaptamos la intensidad y el enfoque a cómo vienes ese día (estrés, cansancio, tensión, pies pesados, etc.). Muchas personas lo describen como un “reset” para cuerpo y mente.
 

 

Importante: la reflexología es un enfoque de bienestar y relajación. No sustituye un diagnóstico ni un tratamiento médico.

¿Qué es la reflexología podal?

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¿Qué es la reflexología podal?

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¿Duele?
La sesión no debería doler. Puede haber puntos más sensibles, pero siempre ajusto la presión para que sea agradable y tolerable.

¿Cuántas sesiones necesito?
Depende del objetivo. Para una relajación puntual, una sesión puede ir genial. Si buscas trabajar el estrés de forma constante o notas tensión acumulada, suele funcionar mejor un ritmo regular (por ejemplo, varias sesiones en semanas consecutivas).

¿Qué puedo sentir después?
Lo más común es relajación profunda, sensación de ligereza y, a veces, sueño. Algunas personas notan el cuerpo “más suelto” o con más calma durante el día.

¿Puedo venir si estoy embarazada?
Depende del trimestre. En general, muchas personas acuden, pero es importante adaptar la sesión. Si estás embarazada, dímelo al reservar y, ante cualquier duda médica, consulta con tu profesional de salud.

¿Qué tengo que traer o cómo me preparo?
Nada especial. Ven con ropa cómoda si puedes. Recomiendo no venir con prisa, y después beber agua y darte un ratito de calma.

¿Cuánto dura la sesión y cuál es el precio?
La sesión de reflexología podal tiene un precio de 50€. También hay bonos de 3 sesiones (141€), 5 sesiones (215€) y 10 sesiones (390€).

Preguntas frecuentes

1. Agua, sin obsesión

Bebe agua a lo largo del día, especialmente en las 2–3 horas posteriores. No hace falta “beber a lo loco”: escucha tu cuerpo.

2. Regálate 20–30 minutos sin prisa

Si puedes, evita salir corriendo a una reunión o a hacer recados intensos justo después. Un paseo suave, música tranquila o un rato en casa suma muchísimo.

3. Evita lo que te “acelera” (solo hoy) - No es “prohibido”, es para no romper el estado de relajación.

Ese mismo día, mejor reducir:

  • alcohol

  • comidas muy pesadas

  • exceso de cafeína

4. Movimiento suave

Un paseo corto o estiramientos ligeros ayudan a mantener la sensación de ligereza. Evita entrenos muy intensos justo después. 

5. Qué sensaciones son normales

Es común sentir:

  • sueño o mucha calma

  • sensación de ligereza en pies y piernas

  • “cuerpo suelto” o más relajación mental
    Si te apetece, toma el día con un ritmo más suave.
     

 

Después de la sesión: cómo prolongar el efecto

La reflexología podal suele dejar una sensación de calma, ligereza y “reset”. Estos hábitos sencillos ayudan a que ese efecto dure más tiempo.

Consejo pro: si vienes por estrés acumulado o tensión recurrente, un  varias sesiones en semanas seguidas suele dar un resultado más estable que una sesión aislada.

 

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